¡Mami, quiero comer con cuchara!

Del sexto al séptimo mes, el bebé se encuentra en pleno proceso de destete. Su organismo ha madurado y ya es capaz de asimilar nuevos alimentos sólidos que le proporcionarán nutrientes necesarios para su adecuado desarrollo. Si no has comenzado a introducir los cereales con gluten en la dieta de tu bebé, ésta es la etapa para hacerlo. Recuerda que los expertos recomiendan introducir el gluten entre los 4 y 7 meses para evitar posibles alergias e intolerancias. Además es el momento de introducir otro de los alimentos más importantes en la dieta de tu bebé: la carne.

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De 6-7 meses

Alimentación complementaria

Cereales con gluten, como trigo, avena o cebada. Comenzar con el pollo y continuar con ternera, pavo y cordero. Queso, preferiblemente bajos en grasas, parmesano y grana. Yogur.

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Te recomendamos no tomar

Quesos excesivamente grasos, acelgas, col, remolacha y espárragos.



La introducción de nuevos alimentos

La introducción de nuevos alimentos en la dieta del bebé debe hacerse de forma adecuada y ordenada, conociendo las características de cada uno de ellos y distinguiendo las variedades aptas para él. A continuación te facilitamos la información que necesitas para llevarla a cabo correctamente, siguiendo unas pautas recomendadas y sirviéndote de algunos prácticos consejos.



Cereales con gluten

Debes estar empezando o haber introducido ya las variedades de cereales con gluten en la dieta de tu bebé. El periodo recomendado para hacerlo es desde los 4 a los 7 meses, pero no más tarde, según los expertos, para evitar posibles alergias e intolerancias . Por ello, cuando el pequeño se ha acostumbrado al puré de verduras, pueden comenzar a añadirse pequeñas cantidades de cereales con gluten (trigo, avena o cebada). Los cereales constituyen un importante aporte energético y de proteínas. En esta etapa, el bebé realiza cuatro o cinco comidas, de las cuales tres estarán compuestas de leche (materna o de continuación) y una de puré de verduras o de frutas.

  • Gracias a su aporte energético, los cereales pueden satisfacer las necesidades nutritivas del bebé, sin que sea necesario recurrir a la leche para completar la comida.
  • Los cereales pueden variar las funciones intestinales del niño, haciendo que sus heces se vuelvan más consistentes.
  • Es muy importante introducir los cereales con gluten en el momento adecuado. Los expertos recomiendan que se haga entre los 4 y los 7 meses de edad, ni antes ni después, y, a ser posible, junto a la leche materna.

La introducción de la carne

Hacia el sexto mes se puede añadir al puré de verduras la carne, un alimento rico en proteínas y que proporciona una gran cantidad de aminoácidos esenciales que el organismo necesita y que sólo puede obtener a través de los alimentos. A continuación se indica cómo introducirla y cuáles son sus propiedades.

  • Durante el primer mes, deben ofrecerse al niño purés finamente triturados, ya sean caseros o comerciales. Estos últimos contienen carne muy fragmentada que se digiere fácilmente y en su justa proporción.
  • Si los purés son caseros, se debe tener en cuenta incorporar una cantidad moderada de carne, ya que se trata de un bebé y de su primera introducción de carne.
  • Se suele comenzar con el pollo, por ser de fácil trituración, y continuar con ternera, pavo o cordero.
  • La carne es rica en proteínas y proporciona una gran cantidad de aminoácidos esenciales que el organismo es incapaz de producir por sí solo.
  • Contiene sales minerales, en especial potasio, hierro, fósforo, sodio y magnesio, así como vitaminas del grupo B, y aporta sustancias muy importantes para el crecimiento, como la carnitina.

La introducción del queso y el yogur

El queso y el yogur son otros alimentos a tener en cuenta en este período, ya que constituyen una importante fuente de calcio y proteínas y resultan adecuados para los niños que no toleran la lactosa. No obstante, la leche sigue siendo primordial en la dieta del pequeño, dos de las cuatro comidas deben ser a base de leche y la cantidad ingerida al día no ha de ser inferior al medio litro.

  • En cuanto al queso, deben elegirse los menos grasos. Resultan perfectos los quesitos bajos en grasas, cuya consistencia cremosa hace que se disuelvan fácilmente en la papilla. Los quesos parmesano y grana pueden utilizarse desde el principio como condimento, aunque al ser ricos en sal y contener sustancias capaces de influir en la presión cardiocirculatoria, no son aconsejables para un consumo abundante y habitual.
  • El yogur ayuda a regular la actividad del intestino. Recuerda que la leche sigue siendo primordial en la dieta del pequeño, y no se debe sustituir un biberón de 200 ml. por un yogur de tan solo 125 g.
  • Al ser derivados lácteos fermentados, presentan menor contenido de lactosa que la leche, por lo que resultan bien tolerados por los bebés que digieren mal la lactosa de la leche.
  • Constituyen una fuente primaria de calcio, además de aportar fósforo y vitaminas A, D y del grupo B.
  • Contienen proteínas de alto valor nutritivo, esenciales para el crecimiento y el recambio de los tejidos corporales.
  • El queso, a diferencia del yogur, contiene muchas grasas, por lo que debe utilizarse con moderación.