A los 8 o 9 meses entran en escena alimentos muy valiosos pero también delicados: el pescado, las legumbres y el huevo. Con ellos, la dieta del bebé se ve notablemente enriquecida y adquiere nutrientes muy importantes en su desarrollo. La introducción estos alimentos debe realizarse con precaución, debido al riesgo de alergias que conllevan.

Pescado blanco, como pescadilla, lenguado, merluza o rape. Huevo, primero la yema y posteriormente el huevo completo. Legumbres: lentejas, judías blancas, garbanzos, etc.
Marisco y crustáceos.
En este momento, la dieta del niño queda definitivamente dividida en cuatro comidas: dos compuestas por leche materna o leche de continuación o sus derivados (yogur o harinas lácteas), otra a base de puré , alternando carne, pescado, queso y con verduras, y otra a base de frutas, normalmente a la hora de la merienda. Gradualmente puede ir introduciéndose la cena , a base de puré de carne o pescado y/o verduras, dejando la última toma de biberón para el momento previo antes de irse a dormir.
La introducción del pescado, las legumbres y el huevo debe realizarse con precaución, debido al riesgo de alergias que estos alimentos conllevan. A continuación incluimos recomendaciones y consejos para llevarla a cabo de la mejor manera.
El pescado es uno de los alimentos más sanos y nutritivos, pero también uno de los más propensos a producir alergias. Por este motivo, no se suele introducir en la dieta del pequeño hasta después del séptimo mes, y siempre de forma gradual. Para que la dieta del niño sea equilibrada, debe ofrecerse al niño al menos dos o tres veces a la semana. Se puede empezar con el pescado homogeneizado, generalmente pescado blanco, para pasar después a otras variedades. El pescado debe ser muy fresco, ya que se trata de un alimento muy perecedero. Ello no implica no usar pescados congelados, que no tienen nada que envidiar al fresco en el aspecto nutritivo y, muchas veces, ofrecen mayores garantías de seguridad higiénica.
El marisco y los crustáceos deben evitarse durante el destete. Al ser ricos en tejido conectivo (duro), resultan difíciles de digerir a esta edad, además de ser potencialmente alergénicos, por lo que se puede retrasar su incorporación a la dieta del niño.
El pescado es un alimento de numerosas virtudes, algunas de las cuales exponemos a continuación:
Las legumbres son un alimento muy nutritivo y adecuado para los niños, por lo que es aconsejable introducirlas en su dieta en el momento preciso, y siguiendo algunas indicaciones, como dárselas cocidas y en puré, junto con verduras, e introducirlas paulatinamente. Según las últimas recomendaciones, y debido a su alto valor nutricional, son aptas para bebés alrededor del octavo meses, preferiblemente añadidas a los purés de verduras. Las judías verdes, los garbanzos y las lentejas son las primeras legumbres que se le pueden dar al niño. Más adelante, cuando el pequeño las tolere bien, se podrán introducir alubias. Al principio, se deben dar al niño siempre cocidas y trituradas, en cremas y purés para, a partir del año, empezar a ofrecérselas enteras.
Una vez que el niño se ha acostumbrado a la carne y al pescado, alrededor del noveno mes, se puede introducir en su dieta el huevo. Este alimento tan valioso conlleva un elevado riesgo de alergia, por lo que se debe empezar con una pequeña cantidad de yema cruda en la sopita o el puré, para llegar de forma gradual (mínimo una semana) a media yema y luego a una yema entera. A partir de aquí, se puede dar el huevo completo una o dos veces por semana, siempre cocido, ya que el calor reduce el riesgo de alergias a la vez que facilita la digestión. Observa el aspecto del huevo y deséchalo ante cualquier duda en cuanto a su frescura.
El huevo es un alimento con numerosas y valiosas propiedades, veamos cuáles son: