Aprendo a comer solito

Tu hijo ya no es un bebé y, por tanto, su alimentación debe ir adaptándose a su nueva condición. Ha llegado el momento de introducir en la dieta del niño los alimentos reservados hasta ahora a los adultos. Además, es importante que hagas de la comida un acontecimiento familiar, que coma con vosotros compartiendo el mismo espacio y tomando, en la medida de lo posible, el mismo menú , para que se sienta integrado y mayor.

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De +12 meses

Alimentación complementaria

Introducción gradual de la comida de casa.

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Te recomendamos no tomar

Leche de vaca, hasta los 24 meses.



Las claves de una alimentación sana

Existen una serie de normas a seguir para procurar al niño una alimentación lo más equilibrada posible:

  • Ofrecerle a menudo frutas y verduras frescas, ya que son una importante fuente de vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra.
  • Sustituir la leche de continuación por leches específicas para niños de 1 a 3 años, las llamadas leches de crecimiento. Evitar introducir todavía la leche de vaca, ya que las de crecimiento incluyen nutrientes que no contiene la leche de vaca y que son necesarios para el desarrollo del niño en esta etapa.
  • Acercar su dieta a la de los padres, sustituyendo el plato único por un primer y segundo plato.
  • Procurar que tome proteínas, al menos, una vez al día, en forma de carne, pescado, huevo, queso o legumbres.
  • Limitar los azúcares y las grasas animales, pues pueden originar posteriores problemas de obesidad.

Fomentando buenos hábitos alimentarios

El primer año de vida es el momento ideal para sentar las bases de la educación alimentaria, con el fin de que se conviertan en una costumbre para toda la vida. Sin embargo, es frecuente que a esta edad se produzcan situaciones que, en vez de hacer la dieta más regular, la conviertan en caótica y desordenada. He aquí algunos consejos para evitar estas situaciones.

  • El pequeño necesita hacer cuatro comidas al día para alimentarse: desayuno, comida, merienda y cena.
  • La comida y la cena son las más importantes, seguidas del desayuno, fundamental por su aporte energético, y de la merienda, que debe ser algo más ligera.
  • Establecer rutinas en sus horarios alimentarios ayuda a prevenir problemas como el nerviosismo, la irritabilidad o el cansancio.
  • Hay que procurar no darle dulces ni golosinas fuera de horarios. Si las comidas principales son adecuadas desde el punto de vista nutricional, la necesidad de energía del niño se ve satisfecha, por lo que no debería tener hambre a todas horas.
  • Resulta adecuado involucrar al niño en su alimentación, por ejemplo, dejando que nos ayude en la medida de lo posible en la elaboración de algunos platos.
  • Es fundamental predicar con el ejemplo. A esta edad, el niño os observa en la mesa e indaga en vuestros comportamientos ante la comida, puesto que la imitación es una vía de aprendizaje básica para él.

¡Socorro, no quiere comer!

El hecho de que un niño rechace la comida provoca una gran ansiedad a los padres. Sin embargo, es muy importante distinguir entre una verdadera inapetencia y las situaciones puntuales y pasajeras, que son totalmente normales a esta edad.

  • Alrededor del año y medio, los niños suelen experimentar una disminución del apetito, debido a que su crecimiento tiende a estabilizarse y sus necesidades son menores.
  • La dentición puede hacer que los pequeños de entre 12 y 18 meses coman menos, a causa de las molestias que provoca.
  • Deben evitarse las distracciones durante la comida, como, por ejemplo, la televisión.
  • Hay que garantizar al niño un clima sereno durante los momentos que dedica a su alimentación, así como no forzarle a comer. Esto no significa que debamos prescindir de los alimentos que no le gustan, sino ser pacientes y alternarlos con otros platos u ofrecérselos al cabo de unos días cocinados de otra manera, ya que los gustos de los niños cambian con facilidad.